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lunes, 23 de agosto de 2010

Oigo música en todas partes

Mis conocimientos de música no van más allá de los pentagramas, las claves de sol y un puñado de canciones populares que nos mandaban tocar con más o menos gloria en los años jóvenes en los que dábamos música en el colegio.

Pero aunque sólo sepa esos conceptos básicos, la música tiene ese extraño don de poder ser disfrutada por todos.

Y me encanta navegar por esas notas, por esas voces que nos narran mil historias, todas diferentes, todas con el mismo denominador común: las notas que las acompañan. Sentir empatía, sentir rabia, sentir nostalgia, sentir el amor. Todo gracias a una canción.

Creer que viajas, que conquistas, que dominas el mundo, que amas, que lloras ... ¡gracias canciones!

sábado, 9 de mayo de 2009

Soy yo, soy yo

Por suerte o por desgracia, según cada observador, hay muchas cosas en las cuales no me parezco a mi madre. Una de ellas es el tema de los conciertos. A mi madre dale un disco, de estudio, para escuchar bien sentada en el sofá, sin gente sudando a su alrededor ni jóvenes alborotados dejándose las cuerdas vocales por su artista preferido.

A mí siempre me han llamado la atención, y en las ocasiones que he podido, he ido a los de mis grupos preferidos cuando han acudido a mi ciudad.

Aún recuerdo mi primer concierto, o al menos el que yo recuerdo como primer concierto. Fue hace unos años, cuando Alex Úbago vino a Valladolid para presentar su trabajo ¿Qué pides tú? allá por el 2001. A mi no es que me hiciese especial ilusión Ubago, pero tenía curiosidad por el concierto. Tan sólo conocía 3 canciones (o menos!) de su primer disco, pero allá que fui. De esas locuras de adolescente enamorada de quien no debe. La experiencia me gustó bastante, a pesar del artista. Y aquello fue lo que me hizo repetir.

Conciertos de La Oreja de Van Gogh, Amaral, Andy y Lucas, Miguel Bosé, macroconciertos como el Valladolid Latino ...

Pero nunca había asistido a un concierto de rap. Aunque claro, en esta oración faltan complementos. Nunca me había gustado ni interesado por el rap hasta que Hakka me descubrió el mundillo. Y pese a la rudeza que puede tener algunas veces sus bases, las letras son muy buenas. Tan buenas que hacen pensar, algo a lo que no estaba acostumbrada después de haberme pasado toda una vida pegada a los 40 Criminales.

Pero como para todo hay una primera vez, hoy llegó el día. El Chojin venía a Valladolid a presentar su último disco "Cosas que pasan, que no pasan y que deberían pasar", y al ser un rapero que me parece que tiene la voz dulce y que sus letras son muy reflexivas a la par que respetuosas, me animé a ir. Una semana antes me hice con el disco a través de Internet (la manera fina de decir que me lo bajé) y escuche sus temas. Eran muy variados y muchos de ellos me gustaron. Así que allá fui.

Nada más entrar en la sala Porta Caeli, me pregunté que hacía allí. Yo estaba acostumbrada a ir a plazas de toros, a estadios, a polideportivos ... no a salas. Estaba acostumbrada a ir horas antes para coger sitio ... no a la hora en que abren las puertas. Bien es cierto que sí que había acudido alguna vez a un concierto en algún bar, pero esta vez era distinto. Me ví rodeada de gente que vive la vida en una cultura distinta a la que yo vivo, pero en cierta manera, el simple hecho de que aprecie las letras de un hombre me hace acercarme a ellos, aunque sea minimamente.

Allí estaba yo, acompañada gracias a Dios, y viendo de que iba aquello. Un DJ se puso a la mesa para ir calentando el ambiente. No me acababa de convencer todo ese tinglado. Hasta que los teloneros salieron al escenario. Al principio todo un poco caótico ... acoples de micros, letras que no llegaba a entender por la vocalización, dos rappers a quienes nunca había escuchado ... pero pasados un par de minutos, le empecé a coger el gusto.

La cabeza se comenzaba a mover al ritmo de aquellos compases. La pierna le seguía. Y aunque al principio los brazos no se atrevían a acompañar mis movimientos, al final cayeron rendidos junto con los del resto del público. Unos teloneros estupendos.

Pero aún faltaba el plato fuerte, el más grande, al que todos esperabamos. Soy yo, soy yo, a.k.a El Chojin.

Y allí apareció. Apoteósis. Complicidad con el público, su público. Ante problemas técnicos, supo salir del paso como nadie. Exhibición de su vocalización. Un tema inédito. Sus mejores éxitos. Y sus nuevas canciones, como no. Momentos tranquilos. Y agitación en aquellos temas que más hicieron vibrar al público. Bromas. Voces variadas. Un DJ Caución a la altura de su MC. Y un genial colofón con "Mi odisea".

En fin, no quiero aburrirles más, pero como síntesis podría decirse que ha estado bien probar, es más, el sabor de boca ha sido tan bueno, que quedan ganas de repetir. Aunque quizá haya empezado con un plato demasiado fuerte que sea dificil de superar ... pero eso, hasta el siguiente concierto no se sabrá.

De momento, cuento los días que quedan para el Valladolid Latino ... un cambio radical, pero que quereis, no puedo renegar de aquella música que me ha visto crecer ni creo que reniegue ... prefiero seguir abriendome a distintos estilos.