El pasado 10 de Febrero comencé a montar un puzzle que me regalaron cuya temática principal es el monte Fujiyama de Japón. La imagen es tremendamente bonita, pero no lo es tanto cuando se analiza desde el punto de vista del montador de puzzles.
Pese a eso, hoy, madrugada del jueves 26 de marzo, he puesto la última pieza de las 1000 que lo forman. Puede que montar un puzzle sea en ocasiones algo tedioso, desesperante y poco relajante. Pero merece la pena sólo por sentir la sensación de poner la última pieza, una sensación indescriptible, cuando todo un raudal de felicidad, alivio y satisfacción recorren todo tu interior.
Puede que abra otro puzzle sin montar que me queda ... pero eso lo dejo para otro día.